{"id":29927,"date":"2021-03-08T10:48:58","date_gmt":"2021-03-08T09:48:58","guid":{"rendered":"http:\/\/etsa.udc.es\/web\/?p=29927"},"modified":"2021-03-08T10:48:58","modified_gmt":"2021-03-08T09:48:58","slug":"manolo-castro-vila-in-memoriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/etsa.udc.es\/web\/?p=29927","title":{"rendered":"Manolo Castro Vila, in memoriam"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 6 de febrero de 2021 nos ha dejado Manuel Castro Vila, Manolo, arquitecto y profesor de nuestra Escuela. Prejubilado a los 63 a\u00f1os por problemas de salud, lleg\u00f3 a ser Profesor Titular de EU del \u00e1rea de Expresi\u00f3n Gr\u00e1fica Arquitect\u00f3nica, impartiendo docencia de Geometr\u00eda Descriptiva y de Geometr\u00eda de la Forma Arquitect\u00f3nica a los alumnos de los primeros cursos, con los que se compenetraba muy bien, quiz\u00e1 porque si hab\u00eda algo que lo caracterizaba era su jovialidad, entendida esta en su m\u00e1s estricta literalidad: \u201cAlegr\u00eda y apacibilidad de genio\u201d, seg\u00fan el DRAE.<\/p>\n<p>Todos los que como yo, tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente \u00a0y compartir con \u00e9l el placer de la amistad, sab\u00edamos que su alegr\u00eda de vivir pod\u00eda pasar inadvertida en un primer momento, ya que esa cualidad de apacible, a saber: \u201cManso, dulce y agradable en la condici\u00f3n y el trato\u201d, unida a una timidez casi patol\u00f3gica, pod\u00eda hacer pensar que era un hombre de car\u00e1cter muy introvertido, pero su original sentido del humor, hac\u00eda que enseguida congeniases con \u00e9l, fueses profesor o alumno.<\/p>\n<p>Nuestra amistad comenz\u00f3 siendo muy j\u00f3venes, cuando ambos estudi\u00e1bamos la carrera en Madrid y en seguida se extendi\u00f3 al resto de mi familia. Yo era el mayor de siete hermanos y \u00e9l hijo \u00fanico, por eso creo que le gustaba tanto estar en medio de los Franco, porque en cierto modo fuimos como los hermanos que siempre anhel\u00f3. Los dos tuvimos la fortuna de que nuestras entonces novias tambi\u00e9n congeniasen r\u00e1pidamente \u2013porque ya se sabe que en ciertas cosas donde hay patr\u00f3n, no manda marinero-, y desde entonces fuimos inseparables, y tanto Manolo como su mujer Pili, se convirtieron en miembros de mi familia, un t\u00edtulo que se sell\u00f3 cuando ella se convirti\u00f3 en madrina de mi hija Sandra y mi mujer, Aurelia, de su hija Sara (es decir, comadres por partida doble). Nuestra relaci\u00f3n, que dur\u00f3 m\u00e1s de medio siglo, se mantuvo en lo bueno y en lo malo y en la salud y en la enfermedad -muchos matrimonios no pueden decir lo mismo-. A lo largo de todos estos a\u00f1os compartimos alegr\u00edas y tristezas y crecimos juntos, y por eso me resulta muy dif\u00edcil escoger entre tantos y tan buenos momentos vividos a su lado para recordarle.<\/p>\n<p>Sin embargo, para todos aquellos que no tuvieron la suerte de haberlo conocido tan bien como yo lo hice, me gustar\u00eda rememorar algunas an\u00e9cdotas que describen muy bien su personalidad.<\/p>\n<p>Algunos pensar\u00e1n que deber\u00eda escribir sobre sus logros profesionales o acad\u00e9micos, ya que desgraciadamente a\u00fan hoy, con lo que nos est\u00e1 tocando vivir, muchas personas siguen midiendo el \u00e9xito por la fama o el estatus alcanzado en dichos \u00e1mbitos. Pero a Manolo nunca le interes\u00f3 nada de eso. Le gustaban la docencia y su profesi\u00f3n s\u00ed, pero ten\u00eda muy claras cu\u00e1les eran sus prioridades y entre ellas no estaba una gran carrera acad\u00e9mica o el convertirse en un arquitecto m\u00e1s o menos famoso, aunque s\u00ed en ser un buen profesional. El prefiri\u00f3 centrarse en lo que de verdad importa. En vivir su vida plena e intensamente en compa\u00f1\u00eda de sus seres queridos, su familia y amigos, disfrutando de las peque\u00f1as cosas.<\/p>\n<p>Muchos de los que le conoc\u00edan sol\u00edan decir que Manolo era como un ni\u00f1o grande, no s\u00f3lo por su jovialidad o su surrealista sentido del humor, sino por su optimismo inasequible al desaliento y su curiosidad innata. Me gusta pensar que seguramente \u00e9l se identificar\u00eda con la cita de Einstein que recoge la Princeton University Press en la web <em>The Digital Einstein Papers<\/em>: \u201cNo tengo talentos especiales. Solo soy apasionadamente curioso\u201d. Y tambi\u00e9n como el gran cient\u00edfico, que cre\u00eda en el Dios de Spinoza, aquel que est\u00e1 en el placer de las peque\u00f1as cosas, en la sonrisa de un ni\u00f1o, en la luz de un atardecer desde la playa o en una copa de vino con amigos entre confidencias y risas.<\/p>\n<p>Cosas todas ellas que tuvimos la ocasi\u00f3n de compartir muchas veces, sobre todo en la casa de veraneo que mi madre ten\u00eda en la playa de Caba\u00f1as. Su padre tambi\u00e9n se hab\u00eda construido una casa en el mismo municipio (cuando todav\u00eda no se hab\u00eda vuelto prohibitivo por el asedio madrile\u00f1o), por lo que Manolo sol\u00eda entrar y salir de la nuestra con mucha frecuencia, en general sin avisar, algo que normalmente no le ten\u00edamos en cuenta porque Manolo era as\u00ed.<\/p>\n<p>Y digo normalmente porque un d\u00eda se plant\u00f3 all\u00ed y se encontr\u00f3 con todos los \u201cenanos\u201d que ten\u00edamos entonces, a una media de dos por cabeza, un total de 14 ni\u00f1os si no hab\u00eda alguno m\u00e1s de por medio, y sin decirle nada a nadie \u2013despu\u00e9s \u00e9l aleg\u00f3 en su defensa que s\u00ed se lo hab\u00eda dicho a alguno de los mayores que andaban por all\u00ed-, se los llev\u00f3 a todos de excursi\u00f3n en el tren de v\u00eda estrecha desde Ferrol por la costa cant\u00e1brica, porque uno de ellos, al ver pasar el ferrocarril que atraviesa el puente desde la playa, le dijo que nunca hab\u00eda montado en uno. Muchas horas despu\u00e9s y ya punto de anochecer, cuando varias de las madres quer\u00edan llamar a la polic\u00eda y sus rostros resultaban tan amenazantes como los de una hidra, apareci\u00f3 Manolo cual flautista de Hamel\u00edn seguido de un mont\u00f3n de cr\u00edos euf\u00f3ricos y mugrosos (hab\u00edan estado comiendo chucher\u00edas y helados) que relataban al un\u00edsono c\u00f3mo hab\u00eda sido el mejor d\u00eda de sus vidas, mientras todos mis hermanos lo miraban at\u00f3nitos. No por el hecho de llev\u00e1rselos sin avisar no, sino por tener la moral de cargar con todos esos cr\u00edos voluntariamente y encima disfrutar. Porque \u00e9l era as\u00ed.<\/p>\n<p>Lo dicho, Manolo era como un ni\u00f1o grande y por eso disfrutaba tanto de la compa\u00f1\u00eda de los m\u00e1s peque\u00f1os. Pero no porque fuera ingenuo o infantil, sino porque conservaba esa capacidad innata de los cr\u00edos, que la mayor\u00eda perdemos al crecer, de sorprenderse y maravillarse ante la m\u00e1s insignificante de las cosas. Siempre sab\u00eda encontrar el lado bueno de las cosas, como cuando ya casado y con dos hijas, tuvo que ir a hacer la mili al S\u00e1hara, en represalia contra su padre, que hab\u00eda sido un militar republicano (al final, con la democracia fue rehabilitado y se hizo, ya anciano, un uniforma a la medida).<\/p>\n<p>Lejos de llevarlo mal, se dedic\u00f3 a filmar pel\u00edculas mudas en s\u00faper 8 que luego doblaba y en las que \u00e9l hac\u00eda las voces de todos los personajes, en teor\u00eda para los m\u00e1s peques, pero en la pr\u00e1ctica no s\u00e9 qui\u00e9n se re\u00eda m\u00e1s, si ellos o nosotros, ya que eran absolutamente desternillantes. A eso le sumamos que cada vez que su esposa Pili iba a visitarlo al Sahara, se hospedaba en el Parador Nacional y ellos eran los \u00fanicos clientes (invitaba su padre), lo que acab\u00f3 conllevando que el cocinero les preguntase a diario qu\u00e9 quer\u00edan para comer. Despu\u00e9s el hotel ordenaba que salieran a pescar justo lo que quer\u00edan, por ejemplo, una langosta\u2026 Sobra decir que al \u201cR\u00e9gimen\u201d le sali\u00f3 el tiro por la culata.<\/p>\n<p>Su \u201capasionada curiosidad\u201d lo llev\u00f3 a viajar por todo el mundo, ya que le encantaba conocer otros lugares, otras culturas y otras gentes, con un particular \u00e9nfasis en sus distintas gastronom\u00edas. Recuerdo una vez que fuimos los cuatro a Venecia, coincidiendo con nuestro aniversario. Les hab\u00edamos prometido invitarlos a un buen restaurante, que \u00e9l eligi\u00f3 y como no pod\u00eda de ser de otro modo era el m\u00e1s caro \u2013o a nosotros nos lo pareci\u00f3-. La carta era ingente y estaba numerada. Manolo decidi\u00f3 pedir tres platos por sus n\u00fameros y cuando el camarero y su mujer trataron de advertirle, \u00e9l les dijo que quer\u00eda que fuese una sorpresa y que no se la estropeasen. Nunca olvidar\u00e9 lo que me costaron aquellas tres sopas de pan, porque s\u00ed, eran tres j****** sopas de pan a un precio desorbitado que por supuesto Manolo no se comi\u00f3, porque a \u00e9l no le gustaban las sopas de pan. Como dir\u00eda Manolo, no hay mal que bien no venga, porque me pas\u00e9 mucho tiempo ech\u00e1ndoselo en cara, solo para meterme con \u00e9l, pero realmente ten\u00eda gracia lo que le pas\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9l ten\u00eda la habilidad de darle la vuelta a todo, incluso a la situaci\u00f3n m\u00e1s surrealista o tensa. Recuerdo otro viaje con nuestras mujeres a Sevilla en Semana Santa en el que decidimos quedarnos un d\u00eda m\u00e1s de lo previsto, porque a Manolo le hab\u00edan dicho que la mejor procesi\u00f3n de todas era la que se celebraba de noche en un pueblecito perdido de la mano de Dios al que s\u00f3lo se pod\u00eda llegar por carreteras de mala muerte. Todos le dijimos que en plena Semana Santa ser\u00eda imposible encontrar hotel pero Manolo ten\u00eda la teor\u00eda de que los hoteles caros nunca se llenan y que en \u00faltima instancia malo ser\u00eda no conseguir un alojamiento en la carretera de vuelta a Galicia\u2026 Varias horas y no s\u00e9 cu\u00e1ntos hoteles llenos despu\u00e9s, ya de madrugada y en tierras extreme\u00f1as, se levant\u00f3 una densa niebla, con lo que Manolo, que conduc\u00eda siempre, disminuy\u00f3 dr\u00e1sticamente la velocidad, ya muy prudente de por s\u00ed. De repente, delante de nosotros y caminando tranquilamente en la misma direcci\u00f3n hab\u00eda aparecido una vaca justo en medio de la carretera. A mi mujer, por agotamiento y con la tensi\u00f3n del viaje s\u00f3lo le sali\u00f3 un: \u201c\u00bfManolo, qu\u00e9 hace esa vaca ah\u00ed? A lo que \u00e9l respondi\u00f3 muy estoicamente: \u201cPues no s\u00e9, buscar\u00e1 hotel como nosotros\u201d, con lo que consigui\u00f3 destensar la situaci\u00f3n gracias a las sonoras carcajadas que nos provoc\u00f3. Poco despu\u00e9s encontramos un hotel, muy agradable, por cierto.<\/p>\n<p>Padrazo, amante esposo y muy amigo de sus amigos, Manolo fue ante todo, una bell\u00edsima persona que vivi\u00f3 una vida plena, llena de experiencias a veces tan incre\u00edbles como surrealistas y en todo caso, \u00fanica, y que nos regal\u00f3 a todos los que le conocimos momentos inolvidables. Por todo ello, y porque en estos tiempos penosos que estamos pasando no hemos podido acompa\u00f1arlo en su partida, me gustar\u00eda despedirme de \u00e9l parafraseando al c\u00e9lebre poeta ingl\u00e9s William Wordsworth, recordando que aunque los d\u00edas del esplendor en la hierba y la gloria en las flores se extingan, no debemos afligirnos, porque su recuerdo permanecer\u00e1 siempre en el pensamiento, y el de Manolo, vivir\u00e1 para siempre en nuestros corazones.<\/p>\n<p>Descansa en paz, amigo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Franco Taboada<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 6 de febrero de 2021 nos ha dejado Manuel Castro Vila, Manolo, arquitecto y profesor de nuestra Escuela. 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